martes, 3 de marzo de 2015

Seminario Horizonte comunitario-popular.

(Valencia, 3 de marzo de 2015, #DeFrente)
 
 
Seminario
Horizonte comunitario-popular. Antagonismo y producción de lo común en América Latina
10 y 11 de marzo de 2015
De 2 a 6 pm, CELARG - Altamira

A cargo de Raquel Gutiérrez Aguilar (México) docente en el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

En este seminario se propone discutir la pertinencia de distinguir la presencia en América Latina de un horizonte político comunitario-popular que se contrapone y compite, aunque a veces coopera y se enlaza, con los esfuerzos nacional-populares de consolidación de estado que contienen y negocian, hasta cierto punto, el avance arrollador del capital transnacional. Los contenidos políticos del horizonte comunitario-popular se despliegan y renuevan desde las diversas y heterogéneas movilizaciones y luchas protagonizadas por polimorfos contingentes de hombres y mujeres que defienden, sobre todo, condiciones materiales de reproducción de la vida colectiva. Desde ese lugar no estatal -o no plenamente estatal- de lo político y la política se propone abrir la comprensión de la noción de trans-formación social y política de las sociedades. Desde esta clave, se aportan pistas teóricas y metodológicas que amplían las posibilidades de reflexión sobre lo político en nuestro continente.
 
Temario
Día 1
       Insubordinación, antagonismo y lucha en América Latina
       Los ritmos del Pachakuti. Breves reflexiones en torno a cómo conocemos las luchas emancipativas

Día 2
      Entramados comunitarios indígenas y populares en América Latina contra el “extractivismo institucionalista”
      Políticas en femenino: transformaciones y subversiones no centradas en el Estado

  El temario del seminario será discutido a partir de la lectura de los 4 primeros capítulos del libro
de Raquel Gutiérrez Aguilar.
 
Entrada libre previa inscripción (cupos limitados) 
 Seminario certificado.

Raquel Gutiérrez Aguilar es socióloga y matemática mexicana, comprometida con diversas luchas populares en la década de los 80 y 90, principalmente en Bolivia. Formó parte del grupo de intelectuales de izquierda llamado “Comuna” junto a Álvaro García Linera, Luis Tapia y Raúl Prada. En México, escribe su obra más conocida, “Los ritmos del Pachakuti”, su tesis doctoral sobre el levantamiento y movilización indígena, campesina y obrera en Bolivia (2000-2005). Desde 2011 es docente en el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, compartiendo espacio con John Holloway.
Fuente: CorreoE | Emiliano Terán Mantovano

lunes, 2 de marzo de 2015

Mujer y Revolución. Una mirada histórica (Primera parte).



(Valencia, 2 de marzo de 2015, #DeFrente)
 
Frente a Frente
MUJER Y REVOLUCIÓN. UNA MIRADA HISTÓRICA. (Primera Parte). Por Dalia Correa

   A propósito de celebrarse este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, he querido escribir sobre la mujer y su participación en movimientos libertarios, desde una perspectiva histórica.         
 “La mujer de la nueva sociedad será plenamente independiente en lo social y lo económico, no estará sometida lo más mínimo a ninguna dominación ni explotación, se enfrentará al hombre como persona libre, igual y dueña de su destino”. Este enunciado extraído de la obra de August Bebel (1840-1913) La mujer y el Socialismo da cuenta de lo que algunos pensadores marxistas exponían sobre la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres. Pero ¿cómo era considerada la mujer antes de la Revolución Francesa (1789)?: la desigualdad jurídica de los miembros de la sociedad era la norma. Nobles y clérigos gozaban de privilegios (exención fiscal, monopolio de los altos cargos públicos, leyes y tribunales especiales) a los que no podían acceder la mayoría de la población. 

La española Josefa Amar (1749 - 1833)
   La ausencia de derechos políticos (voto) y libertades (expresión, reunión, religión) era otra característica del régimen imperante. En el caso de las mujeres, a todo lo anterior se le debía unir su función social circunscrita a lo doméstico, a las labores de la casa, de la procreación y del cuidado de los hijos; y su subordinación legal al hombre, padre o esposo. Antes de la revolución hubo mujeres que desde una posición individual plantearon reivindicaciones en pro de la igualdad femenina, un ejemplo es la ilustrada española Josefa Amar con sus libros Importancia de la instrucción que conviene dar a las mujeres (1784) o el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1769)); sin embargo, fue con la llegada de la Revolución Francesa cuando la voz de las mujeres comenzó a expresarse de manera colectiva. Condorcet (1743-1794), quien fue uno de los ilustrados franceses que ayudó con la elaboración del programa ideológico de la revolución francesa, reclamó el reconocimiento del papel social de la mujer y comparaba la condición social de las mujeres de su época con la de los esclavos.

La francesa Olimpia De Gouges (1748 - 1793)
    Con el inicio de la Revolución Francesa, ya en la Francia de 1790, las mujeres comenzaron a organizar grupos y crearon instituciones que representaran sus propios intereses. Guérin (1974) recrea el activismo de Olimpia de Gouges, quien en 1791 publicó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana que era, de hecho, un calco de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Francesa en agosto de 1789. Aludiendo al gran documento programático de la revolución, Olimpia de Gouges denunciaba el hecho de que la revolución hubiera olvidado a las mujeres en su proyecto igualitario y liberador. Su encarcelamiento y ejecución durante el período de la dictadura jacobina simbolizó, para muchos, el fracaso de las reclamaciones feministas durante la revolución. Sin embargo, las mujeres en sus luchas reivindicativas formulaban peticiones al gobierno, organizaban revueltas por el pan y por el control de los precios. Iniciaron los episodios de la “tasación popular”, saqueando y apoderándose de comida y mercancías. 

Como ciudadanas pasivas dentro de la nueva república francesa, las mujeres entraron a formar parte del Estado y, como miembros de la multitud, en los tribunales revolucionarios públicos y, desde las galerías del público de los clubes revolucionarios, hicieron sentir su presencia. Es así como en febrero de 1793, cientos de parisinas radicales forman la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias –SMRR-. Siendo uno de los primeros grupos organizados para velar por los intereses de la mujer trabajadora, la SMRR  afirmaba que su propósito era “ser armadas para acudir en defensa de la patria”. Sin embargo, en octubre de 1793, los jacobinos declararon ilegales todos los clubes y asociaciones de mujeres, ya que según el Comité de la Seguridad General, las mujeres “están poco capacitadas para los pensamientos elevados y la meditación seria…Creemos por tanto, que una mujer no debería dejar a su familia para meterse en asuntos de gobierno”. Es más, en el Código Napoleónico de 1804, que consolidó muchos de los logros revolucionarios para los hombres, las mujeres perdieron terreno y fueron clasificadas junto con los niños, los criminales y los locos como incompetentes legales.

Este sentido de la participación de la mujer en la sociedad se repitió durante las revoluciones de 1848. Por ejemplo el gobierno provisional revolucionario de Francia retrasó la concesión del voto a las mujeres. Los varones revolucionarios nunca permitieron que las mujeres votaran, ni siquiera en sus clubes políticos, y la prensa revolucionaria solía burlarse de los clubes de mujeres. La derrota de los gobiernos republicanos intensificó aún más la exclusión de las mujeres de la política. Después de 1851, en Francia y los estados alemanes, la ley prohibía que las mujeres participaran en actividades políticas y periodís-ticas. A decir de Anderson y Zinsser (2009: 776) en la década de 1860 los socialistas varones abogaron porque “las mujeres permanecieran en casa”. 

A pesar de que tanto la Revolución Francesa como las demás revoluciones liberal-burguesas, plantearon como objetivo central la consecución de la igualdad jurídica y de las libertades y derechos políticos, pronto surgió la gran contradicción que marcó la lucha del primer feminismo: las libertades, los derechos y la igualdad jurídica que habían sido las grandes conquistas de las revoluciones liberales no afectaron a la mujer. Los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” que proclamaba la revolución francesa se referían en exclusiva al hombre no al conjunto de los seres humanos. A partir de aquel momento, en Europa Occidental y Norteamérica se inició un movimiento, el feminismo, que luchó por la igualdad de la mujer y su liberación.

Nota: Publicado en Diario Notitarde, Lectura Tangente 1/3/2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Creada Orden Dr Francisco Triana. ¡Honor a quien Honor merece!

(Valencia, 20 de febrero de 2015, #DeFrente)


Francisco Javier Triana Alonso

 Creada Orden Dr Francisco Triana
La Universidad de Carabobo creó la Orden  “Dr. Francisco Triana” la cual se concederá a miembros del personal docente y administrativo ordinario y/o contratado mediante ingreso por concurso de credenciales de la Universidad de Carabobo que se hayan destacado a lo largo de sus actividades de investigación mediante la obtención de una serie de productos como publicaciones, proyectos de investigación financiados mediante organismos nacionales y/o internacionales, formación de recurso humano, entre otros. Así como también a personas de otra Institución Académica y/o científica Nacional y/o Internacional reuniendo las condiciones establecidas en este Reglamento. Esta orden rinde tributo y reconoce el legado dejado por el Dr. Francisco Triana, quien en vida fuera Director e investigador Asociado del Instituto de Investigaciones Biomédicas, de la Universidad de Carabobo, con sede en Maracay, estado Aragua.
La Orden comprende Primera y Segunda Clase. La insignia de la Orden consistirá, para ambas clases, en una medalla de forma circular, de cincuenta milímetros de diámetro. Lleva en el anverso el escudo de la Universidad de Carabobo y haciéndole un marco, un borde circular de tres (3) milímetros de ancho, en cuya parte superior tendrá la inscripción: Orden Dr. Francisco Triana y su parte inferior: Trayectoria en Investigación. La medalla penderá de una cinta de cinco centímetros de ancho, y largo suficiente para ser ajustada al cuello. El color de la cinta será amarillo para la primera clase, y azul turquesa para la segunda clase
Este 20 de febrero de 2015, el Alma Mater carabobeña, conferirá por primera vez esta orden, en Acto que se celebrará en el Salón de Sesiones del Consejo Universitario con la presencia de la ciudadana Rectora de la UC, Jessy Divo de Romero y el Vicerrector Académico de esta casa de estudios, Ulises Rojas. Alrededor de 25 trabajadores de la UC recibirán la distinción. 

FJTA Recibiendo reconocimiento como Investigador PPI
 ¿Quién fue Francisco Javier Triana Alonso?
                                             1957 - 2010
Dar el nombre a una orden que premia la trayectoria académica de los investigadores de una institución universitaria, no es tarea fácil. Hay características especiales que debe tener ese hombre o esa mujer que se toma como epónimo para un reconocimiento de tal magnitud. De allí, que estimamos acertadísima la decisión de considerar el nombre de Francisco Triana para honrar a la Academia.
Fran, como yo le decía, fue un hombre apasionado por la investigación, muy estudioso y emprendedor. Coincidencialmente, estaba casado con Silvia, la hermana de uno de mis mejores amigos de la universidad, Marco Mazzocco Knotzele, quien, al igual que Francisco, partiera prontamente de esta tierra. Ya en los años ochenta, aún sin conocerlo personalmente, sabía de Fran, pues su cuñado y sus suegros Leopoldo y Rosmary lo querían mucho y me hacían referencia de su persona, cuando me pasaba horas estudiando con Marco en la casa de la familia en Pampatar, Isla de Margarita.

Por el mismo Fran supe que nació en Canarias y que a los 2 años de vida llegó a Venezuela. La familia se asentó en Bejuma, estado Carabobo. Allí hizo sus estudios de primaria y los tres primeros años de secundaria. En Valencia termina su bachillerato y de allí directo a la Universidad Simón Bolívar a estudiar química, donde se licencia. Su talento lo lleva a hacer estudios doctorales y postdoctorales al extranjero y es así como a finales de 1989 mediante el programa de beca sueldo se fue con su esposa y sus dos hijos, Javier y Paula, hasta Berlín en Alemania a realizar su Doctorado, el cual inicia en Abril de 1990. Quizá la nacionalidad alemana de su suegra influyera para decidirse por ese país, especulaciones mías, pues nunca lo conversamos. Su estadía en el Instituto Max Planck para Genética Molecular fue impecable alcanzando en Junio de 1993 la calificación Magna cun Laude para su Tesis Doctoral. Su tutor el Dr. Knud H. Nierhaus quien estuvo acompañándonos en el Congreso de Investigación de la Universidad de Carabobo, nos habló del excelente trabajo que realizó Francisco y del cual se obtuvieron varias publicaciones muy importantes en revistas de alto prestigio internacional. Seguidamente, entre julio de 1993 y octubre de 1994, realiza su Post-Doctorado, bajo la sabia orientación del Dr. Nierhaus. 

FJTA En el Biomed, recibiendo un presente de sus tesistas
 Recuerdo nuestras tertulias, en los pequeñísimos momentos de relax que nos permitíamos durante la organización del VI Congreso de Investigación de la Universidad de Carabobo, en las que casi siempre la referencia era sobre el Instituto de Ciencias Biomédicas, mejor conocido como el BIOMED, el cual él dirigía. Este instituto fue puesto en funcionamiento el 26 de Septiembre de 1981 como resultado de un esfuerzo conjunto de la Universidad de Carabobo y el CONICIT, dando apoyo al proyecto de formación de un Centro de Investigación de excelencia. Este proyecto fue presentado por un grupo de profesores de la Universidad, algunos de ellos ex-becarios de Post-Grado del CONICIT, quienes diseñaron varias líneas independientes de investigación básica y aplicada en las áreas de Bioquímica, Fisiología y Biología Molecular, agrupados para formar un Centro de Investigaciones de alto nivel. Para esa época la idea de agruparse era novedosa pues rompía con el esquema de peticiones de financiamiento para proyectos individuales que era la norma en la Venezuela previa a los problemas económicos y cambiarios que se manifestaron a partir de 1983.

Francisco fue miembro acreditado del Programa de Promoción del Investigador (PPI) desde marzo de 1995 y en su última acreditación se encontraba ubicado en la categoría Nivel III del citado Programa. Sus actividades vinculadas a la investigación le hicieron acreedor de varias distinciones, entre las que destacan: cinco Becas premios otorgadas por el Instituto Max Plank para Genética Molecular (Berlín, Alemania Federal), reconocimientos a su actividad en pro de la investigación científica universitaria, otorgados por la Dirección Superior de la Universidad de Carabobo y la Facultad de Ciencias de la Salud, y fue distinguido como Tutor de 14 Tesis de Grado, las cuales se hicieron acreedoras de Menciones Honoríficas como mejores trabajos en diversas Jornadas de Investigación. Asimismo, fue miembro activo de diferentes Asociaciones Científicas y Profesionales, tales como: Sociedad Venezolana de Parasitología, Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, Asociación Venezolana de Bioquímica, Sociedad Alemana de Química y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Dalia y Fran. En la instalación del Seminario de Sociología, VI CIUC
Pretender decir quién es Francisco Triana, no pasa de allí: una pretensión muy mía. Es mi mirada de un ser excepcional, querido y respetado por muchos. Cuando nos enteramos, de manera sorpresiva de su partida, el dolor fue hondo. Intuíamos que algo iba mal con Fran, pues no se había presentado con nosotras (Nayka, Rosalba, Yamile) quienes con él como coordinador constituíamos la Comisión Académica del VII Congreso de Investigación de la UC, el cual finalmente honramos con su nombre.

Hoy, la Universidad, también rendirá honor a la trayectoria académica de sus investigadores con el nombre de Francisco Triana.

Reconocimiento

En mi condición de Coordinadora del Área de Desarrollo Industrial y Empresarial del Instituto de Investigaciones Dr. Manuel Pocaterra Jiménez de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de nuestra Universidad de Carabobo, hago reconocimiento público a los colegas investigadores que recibirán la Orden “Francisco Triana”, con especial satisfacción felicito a:
Yamile Delgado de Smith, Héctor Lucena, Evelyn Martínez Torres, Esmeya Díaz, Carlos Zambrano y a la amiga María Cristina González, del Núcleo La Morita, quien hace equipo académico con los compañeros del LAINET.
¡Honor a quien Honor merece!

 Gráficas para el Recuerdo 

En la cena a los invitados internacionales del VI CIUC. Dalia Correa, Francisco Triana y Adriana Tami

Trabajando intensamente en la Comisión Académica VI CIUC. Francisco Triana y Yamile Delgado de Smith

En el VI Congreso Investigación UC, Paula Triana, Knud Nierhaus, Adriana Tami y Ma. Dora Feliciangeli de Piñero

En la Colonia Tovar. Dalia Correa, Rolando Smith, Knud Nierhaus, Silvia de Triana, Javier Triana y Francisco Triana,

En la Colonia Tovar. Javier Triana, Francisco Triana, Dalia Correa y Knud Nierhaus




Créditos:
Redacción: Dalia Correa
Gráficas: Dalia Correa y Yamile Delgado de Smith

Fuentes complementarias: